NUESTRA SEÑORA DE MIYAKO(LA CAPITAL)


 Al lado oriente de Francia en un pequeño villorrio perteneciente a la diócesis de St. Claude, el P. Leo Robin (1802-1882), profundamente conmovido por la lectura de los anales de los mártires del Japón, fundó un grupo de fervorosos cristianos para rezar por la conversión de los japoneses.
Esta cofradía fue reconocida, oficialmente, en la diócesis de St. Claude por el obispo Shaman el día 22 de Oct. del año de 1847. La intención de dicha cofradía era: “Rezar para hacer posible la entrada al Japón de los obispos y misioneros enviados por el Papa para la predicación del Evangelio”. En aquel entonces la prohibición y persecusión del cristianismo era extricta al máximo por el gobierno y, desde luego, la entrada de misioneros al país era imposible.
En el año 1864 el P. Robin cuando supo que S. Francisco Xavier en su viaje a Japón había querido construir y dedicar a la Virgen una Iglesia, haciendo memoria de la imagen que podría haber llevado el mismo S. Francisco Xavier, mandó hacer en Roma 6 imágenes de bronce repesentando a la Sma. Virgen abrazando al Niño Jesús en sus rodillas. Luego el 1865, el 31 de Dic. fueron bendecidas dichas imágenes por el Papa Pio IX bajo el nombre de “Nuestra Señora de la Capital”. Al año siguiente, 1865, llegó a Yokohama una de estas imágenes traída por el misionero Giral. La imágen venía acompañada de una carta del P. Robin que decía: “se enterrará la imágen en una colina que domine a la ciudad para que interceda por que llegue, cuanto antes, el día en que sea posible la entrada de los misioneros a Kyoto”. En ese tiempo los extrajeros podían estar solo en Yokohama, Nagasaki y Kobe pero no podían salir fuera de esos lugares por lo que la entrada de los misioneros a Kyoto era imposible.
El mayo del año 1873, el cuerpo diplomático de la embajada europea, con un permiso especial, viajó a Kyoto para visitar el Palacio Imperial (Sendou). El P. Vigouroux, junto con un joven más, estaba en ese viaje y con ocasión de ello llevaba a la imagen de “Nuestra Señora de la Capital” con el mandato de que la imagen fuera enterrada en la colina de Shōguntsuka. La petición fué cumplida
El 1879, sept.28, el P. Villion se dirigía a Kyoto como profesor de lenguas. De acuerdo a la plática que había oído, subió a la colina Shoguntsuka y desenterró la imagen la que con gran respeto y devoción trasladó a la capilla improvisada que habia construído en Takakura Nijo (en Kyoto)
Finalmente, el deseo de Francisco Xavier se cumplía; llegó el momento de construir la iglesia en Kyoto. En 1890 el primero de mayo se llevó a cabo la consagración y dedicación de la iglesia de Kawaramachi (actualmente la Catedral) y, por supuesto, al final del sermón que dió el entonces delegrado apostólico en Kyoto, el obpiso Midon, presentó a todos los asistentes la venerable imagen “Nuestra Señora de la Capital” que de antemano ya estaba colocada a un lado del altar. La imagen que está ahora en la capilla del “Miyako no Seibo” (Ntra.Sra.de la Capital) esa es, precisamente, la original.

¡Oh tu, la sepultada de la colina, Señora Nuestra!
Ruega por Japón, Ruega por todos nosotros.

29 de Septiembre de 2004